Los emprendimientos con un enfoque sustentable y ecológico crecen día a día. Sin embargo, el impacto real que consiguen en el entorno no resulta ser el esperado. ¿Cuál es la verdadera razón? ¿Hacen lo necesario? ¿Por qué no es suficiente?
Estaba a punto de escribir un posteo sobre cómo el DJ noruego-británico, Alan Walker, hace un gran trabajo de “comunidad” y terminé reflexionado sobre la imperiosa necesidad de salvarnos como personas además (o ¿antes?) de buscar salvar el mundo.
Prometo tomarme el tiempo de hacer ese otro post y cuando esté listo dejar su enlace aquí porque la historia es realmente hermosa. Sin embargo, voy a permitirme continuar este artículo tal y como quiso ser escrito.
Tener un emprendimiento sustentable, sostenible o ecológico no es suficiente
Lamento decirlo así, no quiero ofenderte. Simplemente que me acompañes a repensar las necesidades de fondo que, a mi parecer, debemos atender con urgencia si realmente queremos un cambio.
Y esas necesidades radican en las personas. No podemos, por más que lo intentemos de todas las maneras posibles, resolver las cuestiones ambientales si no impactamos en las personas, sus decisiones y comportamientos.
Ningún proyecto consciente y responsable que “reduce, recicla o reutiliza” resulta suficiente, si no logra que el entorno se sume a la acción ya que su verdadero impacto ambiental (hay que reconocerlo) es mínimo.
Claro que ese impacto por más pequeño que sea es sumamente válido y valioso. Pero si no se expande, también será finito y limitado. Y es ahí donde entra la imperiosa necesidad de influenciar a las personas.
Y no hablamos de volvernos “influencers” sino todo lo contrario, de corrernos como marcas, del centro de la escena y trabajar en pos de un bien común. Es decir, de cambiar la constante y exacerbada autorreferencia por una mejora colectiva. Reemplazar el “lo que yo (como marca) hago” por “lo que (como marca) te acompaño a hacer”
La diferencia entre mostrar e inspirar es clave
Ya hablamos en otro artículo de las “lovemarks”. Marcas que despliegan todos sus encantos comunicacionales para generar ventas masivas, impulsivas y, la mayoría de las veces, innecesarias.
Solemos verlas asociadas a las empresas más poderosas del mundo, sin embargo, me temo que sus mismas premisas son las que abordan muchísimos emprendimientos nuevos. Proyectos de todos los tamaños repitiendo los mismos modelos de negocio y comunicación. Sí, aún en los sectores que se proclaman sustentables.
Es por esto que te invito a reflexionar sobre la diferencia entre “mostrar” e “inspirar”, porque en sus propios objetivos se encuentra la raíz que lo cambia todo.
“Mostrar” implica pasividad en el público. Es una búsqueda por manipular desde cierto “encantamiento”. Las personas consumen porque quieren a la marca, les gusta cómo es, lo que hace, en qué lugar las posiciona, con que “tribu” las ubica y cómo las hace sentir.
¿Esto es malo? No necesariamente, pero lo que definitivamente no es, es impacto positivo.
“Inspirar”, en cambio, es una invitación. Una búsqueda de “hacer con” la otra persona. Al consumir (un producto o un servicio), las personas cambian algo en sus vidas (o lo refuerzan). Puede ser desde una idea, un pensamiento o un valor, hasta un comportamiento o hábito.
Y ahí sí hay impacto. Y la proyección de ese impacto puede ser infinito.
Cómo lograr que una marca impacte en las personas
Tal como venimos hablando, solemos creer que ser emprendimientos “sustentables” alcanza. O peor, que solo ese tipo de proyectos pueden “salvar el planeta”. Sin embargo, ambas premisas son falsas.
Entiendo que puede resultar frustrante, pero te aseguro que solo con repensar y reorganizar algunas cuestiones los resultados cambian drásticamente.
¿Qué aspectos de mi negocio debería revisar?
1. Replantear el propósito ¿Por qué haces lo que haces? ¿Cuál es el verdadero motor detrás de tu negocio? ¿Por qué haces eso y no otra cosa?
2. Trabajar justamente en crea una marca y alinear todos sus elementos con el propósito.
3. Decidir si quieres construir una “Lovemark” que aspira a ser admirada, querida y deseada. O una “Actionbrand” que busque, además de vender, ser fuente de consciencia e inspiración (orientada al bien común).
4. Armar una Estrategia de Acción y Comunicación (no solo marketing digital) que materialice todo lo anterior.
Una marca que concientiza personas es una marca que mejora el mundo
Todo lo que hablamos en el apartado anterior aplica para cualquier negocio que venda un producto o servicio y claro, que esté comprometido con el bienestar del planeta y de las personas.
Esa es para mí la premisa principal del llamado Branding Social. Porque crear una marca puede ser un acto de marketing. O un acto de evolución humana. Y esa evolución es la única que puede salvarnos.
Si quieres empezar a crear tu marca consciente, con propósito y orientada a la acción, ve ya mismo al Lab! o ingresa al siguiente enlace para coordinar un Encuentro Virtual 1:1 (sin costo ni compromiso).